Thursday, March 17, 2005

Si nadie va a tomar cerveza, yo tampoco

-Durante un congreso de empresas cerveceras -contaba hoy Antonio-, tomó la palabra el representante de los cerveceros Holandeses y antes de empezar a hablar, pidió que le le cambiaran el típico botellín de agua por una cerveza Heineken.
Después pasó al estrado el representante americano, e hizo lo propio: antes de comenzar su discurso, pidió una cerveza Budweisser.
Le tocó después el turno al representante español y, asombrosamente, pidió que le trajeran una cocacola.
La gente empezó a murmurar en el patio de butacas, ante tan extraño comportamiento.
Tomando la palabra, el orador comenzó: "Si nadie va a tomar cerveza, yo tampoco".
Me gusta visitar de vez en cuando a Antonio, porque tiene mucha experiencia a sus espaldas.

Para Antonio, éste es un ejemplo de cómo ser competitivo sin llegar a ser agresivo.
Basta con saber emplear el sentido del humor.
Antonio Hernandez published this and other experiences in his book "Vendo, luego existo".

Wednesday, March 16, 2005

Born again eternally - Renacer eternamente

I am almost sure that writting on this blog from my space observatory, I may change the curse of my own nature and perhaps I get fired from the SCS. It's a long time plenty of experiencies that I've lived thanks to the SCS. The SCS is a mistery in itself. As other animals, sparrows are not intelligent. But there is certain amount of special sparrows that belong to the SCS and have a mission in this world: to be Soul Carrier Sparrows. As SCS, we can not die, and we are many many years old, and we have developed conciousness. The oldest CSSparrow appeared when the first man was born as we know it. And then we expanded as the human raze did. If you ever find a sparrow with this signal, you have met a SCS.





Tengo casi la seguridad de que escribiendo esta bitácora desde mi observatorio espacial provoque cambios irreversibles en mi poco común naturaleza. Son muchos siglos de vivencias gracias SCS. El SCS es todo un misterio. Como otros animales, los gorriones no son inteligentes. Pero hay ciertos de ellos que pertenecen al SCS y tienen una misión en este mundo: ser Gorriones Portadores de Almas. Como miembros del SCS, no podemos morir, y tenemos muchísimos años, así que hemos llegado a desarrollar consciencia. El gorrión portador más viejo apareció cuando el primer hombre nació tal y como lo conocemos. Y nos expandimos a la par que la raza humana. Si alguna vez encuentras un gorrión con esta señal, has dado con un gorrión portador.

Monday, March 14, 2005

Gorrones y gorriones

Ayer me colé entre las ventanas de una vieja tasca frecuentada por los domingueros que deciden pasar el día en las afueras de la capital.

Es uno de esos lugares donde se come asados acompañados de pan de pueblo, por lo que el reguero de miguitas de pan es un festín para cualquiera de nosotros, los "gorrones" gorriones.

Y no habría de durar mucho la paz en aquel salón-comedor:

-La otra camarera me dijo que no había cochinillo y acaba de servir una ración de cochinillo a aquella mesa, así que si ud no ha cumplido, yo tampoco: ¡nos vamos sin pagar! -decía a voz en grito un padre de familia de mediana edad.

-Pero si no es cochinillo lo que les han puesto, sino cordero... -trataba de explicarle el camarero.

-Pues cochinillo o cordero, me da igual, porque me he tenido que tomar finalmente un filete.

-Yo le digo que si hubiese pedido cordero, no habría habido ningún problema, porque cordero hay de sobra...-replicaba el camarero.

-Mire -cada vez más nervioso-, nosotros nos vamos y sepa que no volvemos aquí jamás.

La mujer del personaje mantenía un silencio cómplice. La hija, con apenas tres años, jugaba alrededor de la mesa ajena a todo.

-Pues si se va sin pagar -resolvía el camarero- ahora mismo llamo a la policía.

En ese momento, un joven que había escuchado inevitablemente la conversación, intercedió como negociador.

Dirigiéndose al camarero en privado antes de nada le dio la razón, pero le invitó a ganar un cliente en vez de echar a un gorrón:

-Mire, lo que ud va a hacer es ofrecerle un plato de cochinillo gratis para la siguiente vez que venga al restaurante, como disculpa por el malentendido. ¿Le parece?

El camarero se quedó pensativo.

Mientras, el negociador se acercó al alterado comensal, esperando algo de comprensión en lo que aparentemente parecía un acto de "gorronería".

-Mire, es el tercer día de trabajo de la camarera y es posible que no les haya aclarado la situación -comentó el negociador-. Tengan un detalle con ella, pues todo el mundo es torpe al principio. Además, a ella no le han faltado sonrisas cuando ha estado a punto de tropezar con su revoltosa hija pequeña.

Finalmente el camarero accedió a firmar una tarjeta del restaurante con la ración de cochinillo gratis para la próxima ocasión.

El comensal, después de varios "es que esto no se hace", aceptó la invitación y ¡la cuenta!.

El almuerzo estuvo a punto de estropearse para todos, y sin embargo, el final arregló todo lo demás.


Cuando volaba de vuelta hacia la capital, se había producido un accidente en la carretera secundaria.

El coche del comensal, con la mujer y la hija pequeña, se habían salido de la carretera.

El coche era un amasijo de hierros.

De entre los restos, sacaron a los tres ocupantes milagrosamente sin heridas de gravedad.

Ayer, este hombre se planteó muchas cosas.

Y lo más importante: para tres días que estamos en este mundo, mejor disfrutarlos siempre con una sonrisa en la cara.

Vivir en un satélite

Cuando definitivamente mudé mi residencia al satélite, decidí adoptar el apellido Ispasat porque me gustaba cómo sonaba aquella inscripción que se repetía por todo el módulo.

Y lo de Gorgorito es más sencillo, ya que me viene de familia.

Es la traducción al lenguaje humano del nombre que me puso mi pobre madre.

Para ella yo era escandalosamente alegre, y de ahí el nombre.

La ventaja de vivir en un satélite de comunicaciones es que precisamente comunicación no te falta.

Aquí dentro hay varios terminales de datos que con el tiempo he llegado a descifrar.

Desde las consolas de control, puedo acceder al mundo online y de vez en cuando enviaros unas pulsaciones tecleadas con el pico.

¿Increíble, no?

Pero no más increíble que las historias humanas que he conocido ahí abajo, las cuales quiero ir compartiendo con vosotros.




Tuesday, March 01, 2005

Cuando el corazón se acelere, sube conmigo

El pequeño utilitario había apurado lo suficiente para cruzar el semáforo en ámbar, tirando a rojo.

La camioneta de reparto arrancó con el claxon apretado hasta el fondo, recriminando al infractor de manera desmesurada.

Y claro, 100 metros más adelante coinciden en el siguiente semáforo, uno al lado del otro, para proseguir un intercambio de insultos y aspavientos.

-Te tenía que haber estampado, desgraciado.

-Anda que te den, anormal.

-Esta ciudad está llena de inútiles. Os deberían de matar a todos.

-A ver si me dices eso fuera de la mierda de furgoneta que llevas...

Buen momento para revolotear entre los dos vehículos y ascender seguidamente hacia las nubes, atrayendo sus miradas... en un intento por relativizar ese momento.

La temperatura de la discusión desciende súbitamente...

-Venga, vamos a calmarnos...

-Hombre, es que no se puede ir saltando uno los semáforos...

-Por dos segundos de espera no pasa nada, pero de todas maneras disculpa, hombre...

Mientras, yo seguí ascendiendo hasta el satélite, para seguir viendo el mundo desde mi mirador.